13 de marzo de 2012

El 40% de los trabajadores españoles sufre sobrecarga de información

Cuatro de cada diez trabajadores españoles sufren una sobrecarga de información en el trabajo. Esto es lo que dice el estudio elaborado por Randstad Workmonitor, estudio internacional sobre las expectativas laborales de los trabajadores. ¿Cuales son los motivos?

4 de cada 10 españoles tiene exceso de información en el trabajo
Los empleados españoles afirman que esta sobreinformación que reciben se debe en su mayor parte a las nuevas tecnologías y al exceso de comunicaciones que existe actualmente con el teléfono móvil y sus aplicaciones para el correo electrónico, ya que permite estar conectado en todo momento. De hecho, son muchos los trabajadores que optan por desconectar su teléfono móvil de empresa durante los fines de semana con el fin de evitar una inoportuna llamada de trabajo en su tiempo libre. En concreto, un 64% de los encuestados afirma recibir llamadas telefónicas o emails fuera de su horario de trabajo. Mientras, holandeses (40%) y belgas (41%) parecen los más capaces de separar su vida privada de la laboral.

Según este informe de Randstad Workmonitor, los trabajadores españoles son los segundos en Europa que más sufren este exceso de información, sólo superados por los italianos (42%). Esta percepción en España supera la media europea y se posiciona cercana a los datos de países como Francia (39%) o Dinamarca (38%). El objetivo de las empresas parece claro: reducir esta sobreinformación para mejorar la productividad de las personas.

Los smartphones tiene la culpa
El avance tecnológico que hemos sufrido en los últimos años y la cada vez más creciente tendencia de tener smartphones hace que los trabajadores reciban más información de la que pueden procesar. Esto provoca un mayor número de distracciones y por extensión pérdidas sensibles de productividad laboral por la sobrecarga de datos. Incluso este exceso de información y la necesidad que sentimos de estar permanentemente conectados al teléfono hace que se produzcan situaciones incómodas, ya que al 75% de los españoles le molesta que durante una reunión alguien responda a una llamada o conteste un correo electrónico.

Y en cuanto a los terminales móviles, el informe de Randstad Workmonitor detecta que un 24% de los empleados españoles encuestados es poseedor de un smartphone de empresa. Aunque pueda parecer una cifra baja a simple vista, coloca a España como el segundo país en Europa que cuenta con más trabajadores que tienen un smartphone pagado por la empresa, sólo superado por Noruega (25%).

Aunque por muchas nuevas tecnologías que tengamos a nuestro alrededor, el contacto cara a cara sigue siendo el preferido. Así, el 75% de los encuestados afirma preferir el contacto directo en el ámbito laboral por encima de otras formas de comunicación más cómodas como el email o el teléfono. Sólo en Francia y en Grecia superan esta preferencia por el trato directo con un porcentaje del 77% en ambos casos.

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9 de marzo de 2012

WorkMeter en la TV americana

A continuación os dejamos con un mini reportaje sobre WorkMeter que ha aparecido en la televisión americana, concrétamente en el CW33, canal local de noticias de Dallas.

En el vídeo aparece Chris Lawson, CEO de la compañía Eli Daniel Group, contándonos su experiencia tras la implantación de WorkMeter en su empresa.

7 de marzo de 2012

WorkMeter en los medios

En WorkMeter estamos muy contentos, y no es para menos. Esta semana hemos tenido el honor y el placer de aparecer en medios tan reconocidos como RTVE, El Economista o Público entre muchos otros.

Estamos muy orgullosos de presentar nuestro software de productividad a todos estos lectores que vieron la noticia. Creemos que WorkMeter es una herramienta muy potente, objetiva y transparente que puede ser de mucha utilidad para las organizaciones.

A continuación, os mostramos un pequeño extracto de los diferentes artículos que han aparecido en estos medios españoles. Esperamos llegar a más gente con el paso del tiempo y ayudar a las empresas a mejorar su productividad, implantar nuevos entornos laborales e instaurar políticas más flexibles en materia de gestión de personas. ¡Conviertete al workmeticismo!

RTVE - WorkMeter, un software que mide el tiempo que se pierde en el trabajo



¿Cuánto tiempo pasamos en las redes sociales en el trabajo? ¿O chateando? Aunque los españoles se encuentran a la cabeza en Europa en número de horas trabajadas al año, esto contrasta en ocasiones con el bajo nivel de productividad en nuestro país, una cifra que se aleja de la media comunitaria. 
Un emprendedor español, Joan Pons, ha creado WorkMeter, un programa cuyo objetivo es mejorar la gestión de los tiempos monitorizando la actividad de los empleados y que según sus responsables "incrementa en un 50% la productividad". Noticia completa.

El Economista - Descubra la productividad real de sus empleados gracias WorkMeter



La empresa española WorkMeter ha desarrollado una herramienta que permite medir la productividad de los empleados de manera objetiva y no intrusiva. 
"Un factor fundamental que determina la productividad de una persona es el tiempo que está produciendo, en un entorno como el actual es difícil de determinar", ha comentado Joan Pons, creador del proyecto, quien insiste que es fundamental esta medición sin entrar en los contenidos, la pantalla, o la aplicación con la que el trabajador está interactuando en cada momento, controlando el foco de trabajo empleado. Noticia completa.

Público - Un programa informático para callar la boca al jefe



Los españoles se encuentran a la cabeza de Europa por número de horas trabajadas al año: 1.775 horas frente a las 1.413 de los Países Bajos, las 1.432 de Alemania o las 1.559 de Francia, según datos de 2010 del Institut National de la Stastistique et des Études Économiques (INSEE). 
Ante esta situación, en la que el horario se muestra como criterio ineficaz para la valoración del rendimiento y en la que diversos frentes piden ligar los salarios a la productividad, un grupo de desarrolladores españoles han creado WorkMeter, una herramienta que permite a los trabajadores conocer su productividad de manera objetiva y mejorar su autogestión y pausas. "Pasamos muchas horas en el trabajo, pero no todo el tiempo produciendo", apunta el emprendedor español Joan Pons, creador de la aplicación. Noticia completa.

5 de marzo de 2012

El 76% de las empresas bloquea el acceso a redes sociales

Es una realidad que no nos gusta en WorkMeter. Según la encuesta "Global IT Security Risks Study" elaborada por Kaspersky Lab, el 76% de las empresas en España han prohibido o restringido a sus trabajadores el acceso a redes sociales en su jornada laboral por cualquiera de los dispositivos tecnológicos que tenga la compañía (ordenadores, smartphones, tablets etc.)

prohibir redes sociales
A pesar de que la mayoría de los usuarios accede a las redes sociales a diario, la justificación por parte de las empresas a bloquear el acceso a sus empleados a este tipo de webs no se basa en motivos de productividad sino en los problemas de seguridad que puede ocasionar entrar a ver sus perfiles sociales con los dispositivos de la organización que disponen de conexión a Internet. Así pues, 3 de cada 4 empresas prohíben el acceso a los ‘social media’ incluso para usos profesionales.

En este sentido; Kaspersky, la compañía antivirus, recomienda a las empresas “tomar medidas y ajustar las políticas de seguridad a cada departamento laboral, teniendo en cuenta la sensibilidad de los datos que manejan y el riesgo que supondría un ciberataque” También, y siempre de acuerdo a este informe, un 55% de los responsables de informática y seguridad (TI) en España considera que acceder a estas redes sociales (Facebook, Twitter, Google+, Linkedin etc.) con el equipamiento de la compañía puede suponer un “importante riesgo” para los intereses de la empresa y comprometer la seguridad corporativa.

Más concretamente, en países desarrollados, como Francia, Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, España, Italia o Japón, este porcentaje se sitúa en torno al 56%, mientras que en mercados todavía en desarrollo, como China, India, Brasil o Rusia sube hasta un 59%.

En WorkMeter no creemos en las prohibiciones ni limitaciones. Creemos en las personas y en el buen desempeño laboral que ejercerán como personas adultas y responsables que son. De nada sirve actuar como policías si los empleados no se sienten parte de la organización y comprometidos con los objetivos de la empresa. Mejorar la productividad depende de ellos. WorkMeter sólo ofrece una herramienta de apoyo, no de control. Una herramienta para hacer conscientes a las personas de cómo trabajan e instaurar la autogestión del tiempo sin bloquear ninguna aplicación. 


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29 de febrero de 2012

Controlar al trabajador no aumenta la productividad


Muchas empresas tienen una concepción equivocada con sus trabajadores y por ello desgraciadamente, son muchas las que cada vez más limitan o prohíben el acceso a diferentes herramientas y contenidos que ofrece la red. Para frenar internet, se bloquea su acceso a los empleados. Para forzar los horarios, las empresas colocan máquinas de fichar. Esto, al contrario de lo que pueda parecer a priori, no se traduce en unos incrementos de la productividad al “obligar” al trabajador a estar más concentrado en sus obligaciones, sino que limita las posibilidades de trabajo de los propios empleados además de generar desconfianza y desmotivación al no sentir el respaldo de la empresa.
Así lo demuestra un estudio de la empresa PopCap según el cual prohibir el uso de Internet para fines personales en el trabajo costaría a las empresas británicas 8 mil millones de euros al año por pérdida de productividad de sus empleados. Por este motivo se recomienda hacer un descanso durante la jornada laboral ya que reduce el estrés y ayuda a relajar la mente. A esta conclusión se ha llegado después de haber hecho 1.700 pruebas psicométricas en empresas de todo el Reino Unido. Estas pruebas han sido llevadas a cabo por el psicólogo de la Universidad Goldsmiths, en Londres, Chamorro-Premuzic.
Prohibir diferentes redes sociales como Facebook y Twitter, no dejar acceder a las cuentas bancarias del trabajador o castigar a quien llega 15 minutos tarde a su puesto de trabajo son técnicas cada vez más en auge en las organizaciones (7 de cada 10 empresas del Reino Unido reconocen que han prohibido a sus empleados conectarse a redes sociales durantes su horario laboral.) al entender que se hace un uso más ocioso de Internet del que se debería en horas laborales y por tanto generar distracciones y pérdida de capacidad. Pero seamos realistas; está demostrado que el impacto que tienen estas medidas prohibitivas no inciden en la productividad de la empresa.
Los empleados no son niños y por tanto no hay que tratarlos como tales. Bloqueando Internet, las personas se sienten menos partícipes del proyecto y eso genera a la vez recelo y falta de productividad. Las empresas deben saber educar, motivar y gestionar el recurso más valioso que tiene: las personas. Podemos dejar manga ancha a nuestros empleados sin perder un ápice de productividad laboral. De hecho, es posible hasta que aumente si hacemos consciente al trabajador de que su actividad quedará registrada con el uso de herramientas como Workmeter. Él mismo será consciente del trabajo que hace y cómo lo hace, modificando y adaptando su desempeño laboral. En resumen: hay que hacer conscientes a las personas de su implicación y rendimiento. Sólo así conseguiremos mejorar la productividad.

Otra forma puede ser dejando un margen de tiempo puntual para cosas ociosas. En este tiempo, el trabajador podrá acceder a toda esta información que no encaja dentro de su horario laboral. Podrá mirar vuelos, las fotos del fin de semana y programar vacaciones. Esto genera que deba haber una buena comunicación para conceder los accesos de forma libre a la red. Se deben establecer horarios por persona o departamento, aunque puede resultar un engorro si hablamos de pequeñas y medianas empresas con poca capacidad de recursos.
En definitiva, estas son algunas de las opciones que tienen en su mano las organizaciones para gestionar mejorar a sus trabajadores y a los nuevos entornos laborales. Deben saber entender y adaptarse al cambio empresarial que se vive, así como desechar viejos modelos basados en las prohibiciones.

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27 de febrero de 2012

¡Ojo con el absentismo virtual!

El pasado domingo 19 de febrero salía publicado en La Vanguardia un artículo titulado '¡Ojo con el absentismo virtual!' firmado por Jordi Goula. En este artículo se desgrana cómo afecta a la productividad de una organización el uso personal y privado que algunos empleados realizan de Internet a lo largo de jornada laboral.

A continuación pasamos a reproducir el texto íntegro de este artículo y al final de él, proponemos
WorkMeter como software de productividad que puede ayudar a corregir esta creciente y negativa tendencia.


El absentismo virtual es muy difícil de detectar y controlar y parece que con la crisis ha aumentado, a diferencia del absentismo habitual, que ha bajado. Para los expertos, el problema principal es la falta de legislación al respecto, ya que prima el derecho a la intimidad de las personas. Pero la suma de los minutos invertidos en Internet en el trabajo puede suponer hasta unas 32 jornadas de trabajo al cabo del año.

El absentismo normal resulta relativamente fácil de controlar, aunque no siempre las medidas que se adoptan sean las más adecuadas. Con todo, los instrumentos están ahí. Sin embargo, hay otro absentismo, el virtual, que es mucho más difícil de detectar y de controlar. ¿Cómo saber cuánto tiempo dedica para su uso particular alguien que está frente a la pantalla del ordenador toda la jornada?, ¿dónde está la barrera de lo permisible?, ¿qué hacen las empresas ante esta situación? Pensemos que España es el noveno país en uso de Twitter, el 13.º en Facebook y el quinto en Linkedin. Muchas tentaciones... Con la crisis ha bajado el absentismo personal, pero crece el virtual. Para intercambiar experiencias sobre cómo capean esta situación las empresas, la consultora Kreab Gavin Anderson ha reunido en Barcelona a una serie de especialistas.

Para Montse Rodríguez, directora de laboral en BDO Abogados, el problema principal que deben afrontar las empresas es la falta de legislación, a pesar de que en algunos casos la plaga empieza a ser importante. Estima que sumando minuto a minuto, al cabo de año, pueden llegar a perderse unas 32 jornadas, lo cual afecta mucho a la productividad. “Para la empresa hay dos consecuencias negativas evidentes, una es el riesgo de deterioro de imagen, si se habla mal de ella, y otra son las posibles conductas abusivas o delictivas. Es mucho más problemático el control del e-mail que el de la página web, ya que una investigación puede vulnerar el derecho a la intimidad”.

Gestionar por resultados

Lo cierto es que no es útil espiar a nadie, salvo que haya una causa previa muy clara, como, por ejemplo, el hecho de que no haga repetidamente el trabajo encomendado. “Se puede gestionar por resultados, ya que un control extremo puede no ser interesante. Antes no había internet, pero estaba el teléfono o leer el diario. Quien tiene vocación de escaqueo, lo ha hecho siempre. Creo que un uso moderado de la red no tiene por qué estar reñido con el trabajo, mejor mirar de llegar a un acuerdo”, apunta Joan Rafel, director de recursos humanos de Abertis. Parece evidente que si alguien hace más horas laborales de las debidas, por ejemplo, no se le puede decir nada... “Pero para mí lo peor es el daño que se puede hacer a la marca. Aparte de perder el tiempo, importa la imagen”, dice Dolors Poblet, directora de Manpower. “En Esteve se fomenta el uso relacional de las redes sociales, a partir de una guía de buenas prácticas, incluyendo lo que se puede decir de los productos. Eso lo tenemos regulado”, argumenta Sara Giménez, directora asociada de recursos humanos de Esteve.

El equilibrio entre control y libre uso no es fácil de conseguir. Por ello, hay quienes, como J. Ángel Cantalejo, responsable de recursos humanos de Comsa Emte, no ven claras las soluciones globales. “Hacer un control general me parece esotérico. ¿Controlar? Sólo a los que están ya previamente detectados. Hacer un control disciplinario es ir contracorriente”. Y, añade: “¿Qué pasa con el que está ocho horas sin hacer nada, aunque no tenga internet a su alcance?”. Para Montse Rodríguez, muchos temas disciplinarios se arreglan fijando objetivos, “siempre hay hechos medibles...”. Pero...“sí, la dirección por objetivos es una buena solución, aunque no tengo claro que hoy nuestras empresas, excepto las multinacionales o grandes corporaciones, estén preparadas para hacerlo de forma objetiva y rigurosa. Además, no debemos olvidar que no hay absentismo, sino absentistas”, añade Ana Varela, responsable de recursos humanos de Laborsalus.


Entornos complejos

También es importante el tipo de empresa. “En Abertis el entorno es muy complejo y lleva a que trabajes más enfocado a fijar una serie de objetivos a un colaborador, pero el absentismo virtual siempre es muy difícil de sancionar. Antes podías controlar el tiempo que alguien estaba colgado al teléfono y era más fácil tomar medidas disciplinarias”, dice Joan Rafel. Otro enfoque es el que plantea Alberto Cabellos, responsable de recursos humanos de Gas Natural Fenosa. “El absentismo pivota sobre el marco sobre el que lo medimos. La sociedad española prima el presencialismo y vinculamos absentismo a faltar al trabajo. Una buena práctica es confiar en las personas, marcando unas reglas de juego previas. Nosotros lo explicitamos por contrato. El empleado puede hacer un uso moderado particular de la red. Tenemos otra capa de cebolla: un código ético que también firman los empleados. Vamos más por esta vía que por la punitiva”.

Caso especial es una empresa con un equipo muy joven, como Softonic, cuya media de edad está en los 31 años, frente a los 36 de su director general. “Hay una política de buenas prácticas y en la oficina tenemos instalaciones de ocio donde los compañeros pueden recargar pilas. Creemos en la buena fe de todos ellos. De hecho, hay un clima excelente, con un índice de rotación bajísimo, y funcionamos con un sistema de objetivos trimestrales. Nos han concedido premios por productividad alta. Ciertamente, soy consciente de que nuestro sector lo permite”, comenta Maite Martín, experta de recursos humanos en Softonic.

Falta de regulación

Montse Rodríguez, de BDO, afirma que “no existe regulación sobre el procedimiento de control de e-mail e internet por parte de las empresas, y la escasa jurisprudencia tampoco puede considerarse unánime y consolidada, por lo que todavía se trata de una problemática que analizar caso por caso”. “Así, la sentencia del Tribunal Supremo de 26 de septiembre del 2007, dictada en unificación de doctrina, fue pionera al definir las diferencias entre los derechos a la intimidad y al secreto de las comunicaciones. Igualmente, esta sentencia acuñó por primera vez el concepto de ‘expectativa de privacidad’ del trabajador y se estableció que el procedimiento para la revisión de los correos electrónicos no era el mismo que el del control de taquillas. Sin embargo, la reciente sentencia del mismo Alto Tribunal de 6 de octubre de 2011, ha venido a descartar esa ‘expectativa de privacidad’ cuando existe una prohibición expresa y absoluta de la empresa a usar sus medios para fines particulares, señalando que ‘sólo la tolerancia de la empresa puede crear esa expectativa de confidencialidad”.

Mermas de productividad

Según los especialistas de la consultora Kreab Gavin Anderson, internet, en tanto que herramienta de trabajo en las empresas, se convierte para muchos empleados en una vía de uso personal, lo que supone una merma de productividad. A pesar de que es un problema serio, la jurisprudencia prima el derecho a la intimidad del trabajador frente al de la protección de la empresa. Los códigos deontológicos se convierten en la única alternativa para promover una cultura que luche contra el absentismo virtual.



¿Cómo WorkMeter puede ayudarnos con el absentismo virtual?

Para empezar, en WorkMeter somos firmes defensores de:

  • Avisar al empleado de la instalación de WorkMeter
  • Que el propio empleado sea el primer interesado en acceder a sus estadísticas y mejorarlas

Nuestro objetivo es hacer consciente al trabajador de cómo emplea su tiempo antes de tener instalado WorkMeter y cómo lo hace después. La idea final sería trabajar menos horas en la oficina pero de forma mucho más productiva. Se trata de romper con las barreras que limitan el trabajo de los empleados, ya que estos no dejan de ser personas adultas y profesionales. Impedirles entrar en Facebook o leer los diarios no va a significar mejoras en su rendimiento. En cambio, si les facilitamos unas métricas de su actividad laboral y les hacemos conscientes de que es posible acceder a estas redes sociales sin descuidar su productividad, habremos logrado una importante tarea: darles libertad y flexibilidad para que gestionen su trabajo a la vez que los hacemos parte importante de la organización. Para ello, conocer la actividad y medir la productividad a través de las métricas de WorkMeter resulta fundamental.

Tenemos la experiencia de casos en empresas que consiguen mejorar la productividad en un 40%tras la instalación de WorkMeter. El absentismo laboral se elimina o al menos se reduce considerablemente, ya que el empleado es consciente de que su trabajo queda registrado y se produce un cambio de conducta cuando observa en qué actividades o procesos dedica más tiempo.

WorkMeter hace más conscientes a las personas de su implicación y rendimiento dentro de la empresa; traduciéndose de esta forma en hacerles sentir más partícipes del proyecto y sabiendo que están aportando algo de valor a la organización.

22 de febrero de 2012

Ojo a la productividad: Angry Birds ya está en Facebook

Era cuestión de tiempo que el gigante de los juegos en dispositivos móviles diera el paso a la mayor red social que tenemos actualmente. Pues bien, ya lo tenemos entre nosotros. 'Angry Birds' ya está disponible en Facebook para todos aquellos que quieran disfrutar con los pájaros y los cerdos en una pantalla grande. Eso sí, olvidaos de mejorar vuestra productividad.


productividad del angry birdsY es que, por si no fuera poco las
más de 500 millones de descargas del juego, su versión para PC y Mac y su lanzamiento en la Chrome Web Store, ahora 'Angry Birds' pega el salto a Facebook, red social con 800 millones de usuarios en todo el mundo.

Esta noticia pasaría del todo inadvertida para nosotros si no fuera porque un estudió revelo el año pasado que jugar a 'Angry Birds' en el trabajo genera 1.500 millones de dólares en pérdidas de productividad laboral.

Así que ya lo sabéis, antes de pinchar en este enlace, aseguraos bien que habéis completado todas las tareas y obligaciones que tenéis pensadas para el día de hoy. ¡Sed buenos!

20 de febrero de 2012

¿Amor al trabajo? Employee engagement y productividad

El pasado martes, asistí a una conferencia organizada por Seresco y Aedipe Catalunya sobre “Employee engagement y Productividad”. Partiendo de la premisa de que una persona engaged es una persona que está totalmente implicada y entusiasmada con su trabajo (incluso más allá de sus obligaciones), el propósito de esta jornada era ver:

  • ¿Qué se está haciendo desde recursos humanos?
  • ¿De dónde se sacan los recursos?
  • ¿Qué retorno podemos obtener?

La primera intervención de la mañana la llevo a cabo Ricard Alfaro, director de AEDIPE Catalunya y director de recursos humanos de Asepeyo.

Empezó subrayando el rol, cada vez más importante, que tienen que asumir los departamentos de recursos humanos en las organizaciones y planteaba la siguiente pregunta ¿Cómo se puede lograr el engagement?

amor al trabajo


Montse Ventosa (fundadora de StickyCulture) resaltaba por su parte, que no puede haber engagement sin motivación y señalaba que el mayor problema que encuentran las organizaciones hasta hoy es que desconocen lo que motiva a la gente. StickyCulture ha llevado a cabo una investigación con 500.000 personas y conversaciones con líderes de organizaciones, y la principal conclusión coincide totalmente con Ricard Alfaro.

Los departamentos de recursos humanos deben centrarse en promover y reforzar la cultura organizacional.

Porque las organizaciones son las personas, es primordial que estas conecten y se comprometan con el proyecto empresarial. Hay que convertir “un ejército de reclutados por un ejército de voluntarios” como comentaba Ricard Alfaro.

¿Cómo?

Creando pasión, generando motivación y felicidad.

Los departamentos de RRHH deben centrarse en ello y olvidarse de otras muchas prácticas para motivar a la gente que se han convertido en un arma de doble filo, como pueden ser políticas basadas en beneficios puramente económicos o materiales. Tal como muestran las conclusiones de la investigación de StickyCulture el dinero no motiva a la gente, no es un factor motivador sino un factor higiénico y como tal, no tiene poder de generar motivación a largo plazo. Sólo permite evitar la insatisfacción. Una fantástica práctica hoy se convertirá rápidamente en un derecho básico mañana y los derechos básicos no motivan. Eso si, quitarlos desmotiva, y si alguien duda, que intente quitar la máquina de café de la oficina mañana.

Las empresas deben centrarse en crear valores corporativos propios diferentes de los demás y desarrollar mejores prácticas que realmente pueden tener un impacto en las personas. No es necesario hacer mucho pero si es imprescindible hacerlo bien.

  • Establecer nuevos estilos de liderazgo
  • Fomentar la innovación, la creatividad y ofrecer perspectivas de de futuro, crear ilusión
  • Generar confianza. Sin ella no se puede conseguir el engagement
  • Monitorizar el talento (especialmente el talento emergente)
  • Socializar el conocimiento (fomentar el aprendizaje y el desarrollo profesional)
  • Gestionar la comunicación, actuar con credibilidad, de forma coherente yacorde con los valores culturales.

Sólo así podremos conectar a la gente con la cultura de la organización para que crean en ella, para que quieran pertenecer a ella y convertirlos en sus mejores embajadores, porque no nos olvidemos de una cosa muy importante:

No hay que motivar a la gente porque sí, hay que motivar a la gente para que estén engaged y que gracias a ello la organización en su conjunto sea más competitiva y luchadora.